
A menudo, cuando hablamos de economía circular o bioeconomía, solemos asociarlo más con un impacto ambiental y, en consecuencia, omitimos la palabra economía. En Circulatam nunca olvidamos la parte financiera en ambos conceptos: si la solución propuesta solo logra un beneficio ambiental pero no genera retornos económicos, simplemente no es ni economía circular ni bioeconomía.
Y precisamente de esto les queremos hablar, un caso que demuestra cómo un «éxito» técnico en el laboratorio nos llevó a tomar una decisión difícil pero responsable tras el análisis financiero.
El cliente, Flores Capiro, un cultivo de crisantemos con certificación Empresa B gracias a su liderazgo visionario de ser el cultivo más sostenible de Colombia.
El desafío: qué hacer con toneladas de biomasa
Imagina 138 hectáreas cultivadas que producen millones de tallos de crisantemos al año. Filas y filas de hermosas y coloridas flores listas para exportar lo mejor de Colombia. Pero 138 hectáreas producen toneladas de biomasa, de la cual solo se emplea una muy pequeña cantidad como compost en el cultivo. Un proceso que, además:
- Ocupa un espacio innecesario.
- Carece de una metodología uniforme de descomposición.
- Genera desperdicio de lixiviados (vistos antes solo como desecho).
Desde Circulatam, nuestro reto era: ¿Cómo convertir este residuo en un activo?
La propuesta: un modelo de biorrefinería
Nuestra idea inicial fue transformar la gestión de biomasa en una biorrefinería in-house de la cual se lograrán obtener tres productos para uso interno y comercialización de excedentes:
- Biogás: generación de bioenergía para autoconsumo térmico y eléctrico.
- Fertilizante líquido: transformación de lixiviados en fertilizantes órgano-minerales.
- Fertilizante sólido: aprovechamiento de lodos residuales (ricos en fósforo y nitrógeno) para sustituir fertilizantes de síntesis química.
Las pruebas realizadas con la Universidad de Antioquia fueron emocionantes. Al día 17, el biogás alcanzó un 45% de metano, superando con éxito la prueba de llama. La prueba técnica era la esperada: la biomasa de Capiro era combustible a partir de una fuente renovable.
Cuando todo cambio: el análisis financiero
Y aquí es donde en Circulatam marcamos la diferencia. Un análisis de la viabilidad financiera de la solución propuesta, donde hallamos que Flores Capiro ya cuenta con costos de energía competitivos y certificados de energía renovable, por lo que la biorrefinería desde un punto ambiental era todo lo esperado, pero simplemente no era atractivo desde lo financiero.
En lugar de presionar una implementación que no generaba los ahorros esperados frente a su situación actual, fuimos honestos: la biorrefinería, tal como se planteó inicialmente, no era el camino bajo una idea de bioeconomía.
Lo que sigue: innovación con propósito
Pero en Circulatam no nos vencemos, y continuamos en la búsqueda de soluciones de bioeconomía con impacto financiero y ambiental tangible para nuestro cliente. Actualmente trabajamos con investigadores en un nuevo piloto de aprovechamiento de la biomasa en alianza con Capiro para pasar de la teoría a la práctica en un entorno controlado y analizar su viabilidad financiera. Una solución que garantice nuestra propuesta de valor: viabilizar ahorros e ingresos a partir de soluciones de bioeconomía.
Nuestra propuesta en Circulatam es viabilizar negocios sostenibles, no solo entregar informes. Si tu empresa quiere transitar hacia la economía circular con un impacto financiero y ambiental real, ¡conversemos!
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